Ciudad de México.- Si abres el refrigerador de cualquier hogar mexicano, es casi seguro que encontrarás un envase de salsa catsup (o ketchup, como prefieras llamarle). Es el condimento universal: acompaña desde las clásicas papas a la francesa y hamburguesas hasta los cócteles de camarón y los huevos del desayuno.
Sin embargo, detrás de ese color rojo brillante y ese sabor agridulce que tanto nos gusta, se esconde una realidad que la industria alimentaria prefiere no gritar a los cuatro vientos. En México, gran parte de las marcas que consumimos no cumplen con las normas de calidad y, peor aún, representan un riesgo silencioso para la salud de niños y adultos.
El engaño de la “Salsa de Tomate”: Lo que dicta la NOM
Para que un producto pueda etiquetarse legalmente como “Salsa Catsup” en México, debe cumplir con la Norma Oficial Mexicana (NOM-F-346-S-1980). Esta regulación no es un capricho; es la garantía de que lo que estás comprando tiene una base real de vegetales.
La normativa exige que el producto contenga, como mínimo, un 12% de sólidos de tomate (pasta de tomate).
¿Cuál es el problema actual?
Estudios recientes de calidad realizados por organismos de protección al consumidor (como la PROFECO) han revelado que muchas marcas populares se quedan cortas. En lugar de tomate, estas salsas utilizan:
- Espesantes y almidones: Para dar una textura que el tomate natural no aporta.
- Colorantes artificiales: Para simular el rojo intenso de un fruto maduro.
- Jarabe de Maíz de Alta Fructosa: El ingrediente más económico y peligroso para dar volumen y sabor.
Básicamente, lo que muchos consumidores ponen en su mesa es un “jarabe de azúcar con sabor a tomate” ya que en las pruebas de Profeco casi ninguna marca cumple la norma de contener al menos 12% de pasta de tomate por lo que no se deben considerar verdadera salsa de tomate.
Azúcar y edulcorantes: El enemigo en la mesa de niños y personas con intolerancia al azúcar
El perfil nutricional de la catsup comercial es, para ser directos, preocupante. El segundo o tercer ingrediente en la lista suele ser alguna variante de azúcar.
El riesgo para personas con diabetes
Para una persona que vive con diabetes, una cucharada de catsup comercial puede representar un pico de glucosa inesperado. Alrededor del 30% al 40% del contenido de un bote de catsup es azúcar. Consumirla de manera habitual sabotea cualquier esfuerzo por mantener niveles de insulina estables.
Los edulcorantes y la infancia
Para “bajar las calorías” y evitar el sello de exceso de azúcares, muchas marcas han optado por sustitutos o edulcorantes no calóricos. Aunque esto suena bien en teoría, la Secretaría de Salud y la NOM-051 son claras: estos ingredientes no son recomendables para niños. Los edulcorantes pueden alterar el umbral del sabor en los menores, acostumbrándolos a niveles de dulzor extremadamente altos y, en algunos casos, afectando su microbiota intestinal. Al final, lo que parece una opción “ligera” termina siendo una bomba química para los más pequeños.
La revolución de lo casero: Recuperando el sabor real
En La Gula, creemos que el placer de comer no debería estar peleado con el bienestar. Si la industria nos ofrece imitaciones cargadas de químicos, la solución está en nuestra propia cocina.
Hacer salsa catsup casera no solo te permite controlar la calidad del tomate (asegurándote de que sea 100% fruta), sino que puedes ajustar el dulzor con opciones naturales o, simplemente, reducirlo al mínimo. El resultado es una salsa con una profundidad de sabor que ninguna marca comercial podrá igualar jamás.
Receta de Salsa Catsup Casera “Real”
Esta receta utiliza ingredientes básicos que ya tienes en tu alacena. Es natural, deliciosa y libre de jarabes de alta fructosa.
Ingredientes:
- 1 kg de tomates maduros (el jitomate guajillo es ideal por su carnosidad).
- 1 cebolla blanca pequeña, picada finamente.
- 1 diente de ajo machacado.
- 1/2 taza de vinagre de manzana (ayuda a la conservación natural).
- 40g de azúcar mascabado o miel de abeja (puedes reducirlo según tu gusto).
- 1 pizca de sal marina.
- Especias al gusto: Una pizca de canela en polvo, un clavo de olor y un toque de mostaza en polvo.
Preparación:
- Escaldar los tomates: Haz una pequeña cruz en la base de los tomates y ponlos en agua hirviendo por 1 minuto. Pásalos a agua fría, pélalos y quita las semillas.
- Cocción inicial: Pica la pulpa de tomate y ponla en una olla a fuego medio junto con la cebolla y el ajo. Deja que se cocine hasta que los vegetales estén muy suaves.
- Licuar y Colar: Procesa la mezcla en la licuadora hasta que esté perfectamente tersa. Pásala por un colador fino de vuelta a la olla para eliminar cualquier rastro de piel o semilla.
- Reducción y Sazón: Agrega el vinagre, el azúcar, la sal y las especias. Cocina a fuego muy bajo, removiendo ocasionalmente, durante 40 a 60 minutos. El objetivo es que el agua se evapore y la salsa espese naturalmente hasta obtener esa textura clásica.
- Envasado: Vierte la salsa aún caliente en un frasco de vidrio esterilizado.
Nota de La Gula: Al no tener conservadores artificiales, esta salsa dura aproximadamente 2 a 3 semanas en el refrigerador. ¡Pero te aseguramos que se terminará mucho antes!
Es hora de ser consumidores más críticos. La próxima vez que estés en el pasillo del supermercado, lee las etiquetas. Si el primer ingrediente no es “Tomate” o “Pasta de Tomate”, y si ves una lista interminable de nombres impronunciables, déjala en el estante.
Tu salud y el paladar de tu familia merecen lo auténtico. Te invitamos a probar esta receta y a redescubrir el verdadero sabor del campo en tu mesa. ¡Cuéntanos en los comentarios de La Gula cómo te quedó tu catsup artesanal!
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