Merkavá restaurante: un clásico de la Condesa con sabor mediterráneo

Ciudad de México.- Hay restaurantes que no solo resisten el paso del tiempo, sino que se vuelven parte del paisaje emocional de un barrio. Merkavá Restaurante es uno de ellos. Con casi nueve años sobre Avenida Ámsterdam 53, en la Condesa, este restaurante de cocina mediterránea inspirada en los cuatro barrios de Jerusalén —armenio, cristiano, judío y musulmán— se ha consolidado como un clásico que siempre se siente vigente.

Para La Gula, Merkavá es un lugar sobresaliente para disfrutar de la cocina mediterránea entendida como debe ser: al centro, para compartir, probar de todo y comer sin prisa. La frase que define el espíritu de Merkavá es “Una mesa llena es una mesa Bendecida”.

Jerusalén es una ciudad donde conviven culturas, religiones y tradiciones, y esa mezcla se percibe claramente en los sabores, técnicas y platos que llegan a la mesa.

Comer al centro, como se hace en casa

La experiencia ideal aquí comienza con pan y salatim. El Kubaneh yemenita horneado al momento, acompañado de jitomate con comino, chilito serrano en aceite de oliva y mantequilla de tehina, es una invitación directa a quedarse. De ahí, el ritual continúa con hummus: desde el tradicional con aceite de oliva y paprika, hasta versiones más elaboradas como el hummus de ajo rostizado con pepinillos, nuez de la india y limón persa negro, o el masabacha con berenjena frita, piñones y garbanzo entero, cremosos, profundos y perfectamente balanceados.

La selección de salatim —tehina, baba ganoush, labneh con za’atar, tabouleh israelí, betabel encurtido con tamarindo, matbucha y más— es ideal para compartir y entender el espíritu del lugar: sabores intensos, especias bien integradas y recetas que se sienten honestas.

Platos que reconfortan y sorprenden

Entre los platos calientes, el recorrido continúa con joyas como las hojas de parra rellenas de arroz o de cordero, suaves y aromáticas; el khachapuri, pan a la leña relleno de carne molida con tamarindo, quesos y mantequilla, coronado con un huevo que se termina de cocinar al entrar al horno, simplemente irresistible.

Otros imperdibles del menú incluyen la coliflor rostizada con za’atar y yogurt con menta, la berenjena a las brasas con tehina y piñones, los bourekas de Jerusalén rellenos de espinaca y queso feta, o el kibbe crudo de la casa, preparado según la receta familiar, servido con pan pita dorado.

Los platos fuertes que definen a Merkavá Restaurante

Si hay algo que distingue a Merkavá es la solidez de sus platos principales. Como el chamorro de cordero, cocinado a fuego lento durante 14 horas, servido sobre arroz persa a la mantequilla y bañado en salsa de dátil y chabacano, es uno de los grandes favoritos de la casa. También destacan el pollo entero a las brasas marinado con harissa, el kebab de Wagyu de Durango, el araye a las brasas o la pita con shawarma de pavo, todos con una ejecución precisa y sabores bien definidos.

El final dulce que siempre se recuerda

Guardar espacio para el postre no es opcional. El knafeh de Jerusalén con rosas y helado de pistache, el French toast de babka de chocolate con helado de halvá, la tabla de halvá importada de Israel o el famoso babka de chocolate de Merkavá (también para llevar) cierran la experiencia con broche de oro.

Merkavá Restaurante, un lugar para quedarse

Merkavá tiene esa cualidad difícil de explicar: se siente como casa. Sus paredes, que recuerdan las dunas del desierto, crean un ambiente cálido y relajado, ideal para ir con amigos, pedir varios platos, conversar largo rato y dejar que el tiempo pase. Si ya lo conoces, seguramente entiendes perfecto por qué siempre vale la pena regresar a Merkavá.

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