Ciudad de México.- Ubicado sobre el emblemático Paseo de la Reforma, una de las avenidas más representativas del país, el Hotel Imperial se erige como un símbolo vivo de la historia, la arquitectura y la sofisticación que han definido a la Ciudad de México a lo largo de más de un siglo.
Este histórico inmueble, enclavado en la colonia Juárez, no solo destaca por su elegancia atemporal, sino también por su profundo valor patrimonial.
El Hotel Imperial es un símbolo de la modernidad Porfiriana
Construido entre 1896 y 1904 —año en que abrió oficialmente sus puertas, durante el auge del Porfiriato—, el Hotel Imperial ha sido testigo privilegiado de la transformación de la capital mexicana, albergando a figuras clave de la vida política, social y cultural, desde Venustiano Carranza hasta el director de cine Orson Welles.
Su arquitectura de inspiración francesa refleja la influencia europea característica de la época, con detalles que evocan el refinamiento de finales del siglo XIX: mármoles, vitrales estilo art nouveau y finas maderas que aún conservan la esencia de una era marcada por el lujo y la modernidad incipiente.
En 1937, tras su época de mayor esplendor social, el edificio dejó de funcionar como hotel para convertirse temporalmente en sede diplomática de la Embajada de Japón mientras construían sus propias oficinas. En 1956 volvió a ser hotel, bajo el nombre de Francis, pasando por un proceso de remodelación, que incluyó la incorporación de locales comerciales, para responder a las exigencias urbanas de mediados de siglo.
En 1989 se instaló su icónico reloj monumental de tres carátulas fabricado por Relojes Centenario, el cual corona su fachada hasta hoy.
Con este background histórico, el Hotel Imperial convierte la estancia en una experiencia que trasciende el hospedaje.
Restaurante Gaudí: Alta cocina española en un ambiente elegantemente cómodo
A lo largo de los años, el Hotel Imperial ha mantenido su relevancia como punto de encuentro para viajeros, intelectuales y personalidades que han encontrado en sus salones un refugio de tradición y distinción en medio del dinamismo de la ciudad.
Dentro de este entorno, el restaurante Gaudí se consolida como uno de sus mayores atractivos, ofreciendo una propuesta gastronómica que dialoga entre la cocina mexicana y la internacional.
En su carta destaca la alta cocina tradicional española, con platillos como pulpos a la gallega, croquetas de jamón serrano, morcilla de burgos, tortilla española, sopa de cola de res, fabada asturiana, gazpacho andaluz, paella valenciana, arroz negro, besugo al horno, callos madrileña, solomillo al cabrales, corazón de filete con mousse de foie y salsa de oporto, rabo de toro estofado al vino tinto y lechón al horno estilo segovia, los cuales destacan por sus porciones vastas, ideales para compartir al centro de la mesa.
La oferta mexicana se encuentra durante el desayuno buffet (de 7:30 a 12:30 horas), donde los comensales pueden disfrutar de platillos típicos mexicanos como chilaquiles, huevos al gusto, frijoles refritos, antojitos y guisados tradicionales del día. Durante la comida y la cena, el menú también incorpora ingredientes y toques mexicanos en algunas entradas y platos fuertes.
La experiencia culinaria se complementa con un ambiente sofisticado, elegante e íntimo, donde la excelencia en el servicio y la música de fondo convierten a Gaudí en un lugar cómodo para organizar reuniones de negocios o celebraciones familiares.
Hoy, el Hotel Imperial Reforma continúa posicionándose como un destino imprescindible para visitantes nacionales e internacionales, así como para quienes buscan reconectar con la riqueza histórica de la Ciudad de México desde un espacio que resguarda, con orgullo, el legado de una de sus épocas más emblemáticas.
Dirección: Av. Paseo de la Reforma 64, colonia Juárez, CDMX.
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