De la tensión al festejo: Cómo las bebidas acompañan la emoción de la fiesta mundialista

Por Samantha Valenzuela, responsable de Comunicación Corporativa de Brown-Forman / Casa Herradura

En ese instante exacto donde el árbitro se lleva la mano al oído y todo el país guarda silencio esperando la decisión del VAR, en el nervio que provoca un tiro de esquina al minuto 90, en el momento donde alguien dice “no lo veas, lo vas a salar” antes de un penal decisivo… en medio de esos rituales futboleros, siempre hay un trago acompañando el momento, porque las grandes bebidas no son protagonistas del partido, son cómplices de las emociones que ocurren alrededor de él.

Son ese sorbo de New Mix mientras arranca el partido desde el sillón de la casa, el caballito de Tequila Herradura que acompaña la conversación antes del silbatazo inicial o al último minuto donde el equipo favorito dejó el alma, o el trago que uno necesita después de esos partidos que siguen doliendo, como aquel “No era penal” en 2014 contra Holanda que nos volvió a romper la ilusión del quinto partido.

El futbol y las bebidas reúnen a las personas y generan grandes momentos que se vuelven recuerdos inolvidables

Y quizá ahí está la magia tanto del futbol como de compartir un buen trago: ambos tienen la capacidad de convertir momentos pasajeros en recuerdos permanentes. En Brown-Forman entendemos muy bien lo que significa acompañar experiencias. Lo hacemos en México y en cada uno de los más de 170 países a los que llegamos, porque nuestras marcas forman parte de conversaciones, emociones y encuentros que terminan reuniendo personas alrededor del mundo.

Al final, cada partido de la temporada mundialista logra que durante 90 minutos los aficionados pasen de la alegría al enojo y de ahí a la desesperación, a veces incluso al mismo tiempo. Y muchas veces aparece también ese impulso casi automático de tomar un sorbo mientras contenemos la respiración esperando que el balón entre a la portería.

Incluso, las bebidas terminan formando parte de la narrativa de cada partido. Ahí están quienes preparan recetas más elaboradas para disfrutar el encuentro desde casa, como un cantarito con Tequila Herradura Reposado, jugo de toronja y naranja recién exprimidos, un toque de lima, sal y refresco de toronja servido en un vaso escarchado de chile piquín. Una combinación fresca, cítrica y muy mexicana que logra acompañar la intensidad del juego sin quitarle protagonismo al momento que ocurre en la pantalla.

México, además, vive el futbol de una manera distinta. Aquí los partidos importantes no solamente se ven; se convierten en reuniones familiares, en terrazas llenas y en restaurantes donde desconocidos terminan abrazándose después de un gol. Por eso emociona tanto volver a ser sede del evento futbolístico más importante. Porque cuando México recibe al mundo, lo hace como mejor sabe hacerlo: compartiendo sabor y experiencias capaces de reunir personas que quizá jamás volverán a coincidir, pero que durante un partido sentirán que se conocen de toda la vida.

Y sí, seguiremos soñando con el quinto partido. Pero si de hecho el camino termina antes de lo esperado, el ambiente mundialista nunca se acaba realmente, porque después viene el querer ver quién elimina a quién, cuál será el caballo negro del torneo, las sorpresas en semifinales o el último gran torneo de figuras históricas como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

Esta temporada futbolera, al igual que una buena bebida, tiene la capacidad de reunirnos una y otra vez alrededor de conversaciones, emociones y momentos que terminan quedándose en la memoria. Y quizá eso es justamente lo que hace tan especial vivir un torneo así en nuestro país: la manera en la que cualquier partido se transforma en una experiencia que comienza mucho antes del silbatazo inicial y permanece incluso después del final.

Hoy las bebidas también forman parte de nuestras vidas, con ellas formamos experiencias que se convierten en buenos recuerdos. Ya no se trata únicamente de lo que hay dentro de una copa, sino de los momentos que ayudan a construir alrededor de ella. Ahí es donde nuestras marcas encuentran relevancia: acompañan nuevas formas de reunirse, celebrar y conectar sin perder aquello que las hizo trascender desde el inicio.

Porque al final, el futbol y las bebidas de Brown-Forman tienen algo en común: permanecen no solamente por tradición, sino por su capacidad de seguir creando recuerdos capaces de reunir generaciones, culturas y naciones alrededor de una misma experiencia colectiva.

Te invitamos a compartir tu antojo con nosotros, tómale fotos a esos platillos que te hicieron caer en el pecado y muéstralos en nuestra cuenta de X , en TikTok o en instagram @lagulamexico.

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