Por Yleana Leal, Directora General Brown-Forman México
Hablemos de tequila, esa historia comienza mucho antes de llegar a un caballito, en el caso de Tequila Herradura, empieza en Amatitán, aunque realmente todo nace en la tierra, en el cuidado del agave y en las decisiones que acompañan al producto desde su origen. La calidad se saborea no sólo en el destilado final, sino también en la manera en la que una marca entiende su relación con el entorno y sus recursos, una conversación que pesa cada vez más dentro de la industria del tequila sostenible.
El futuro del tequila sostenible
Los consumidores han cambiado, son más conscientes y en Brown-Forman buscamos que, disfruten de un gran destilado con tradición y sofisticación, mientras trabajamos para aprovechar mejor los recursos involucrados en la elaboración de nuestras marcas y expresiones, asumiendo un compromiso con la manera en la que operamos. Por eso impulsamos acciones enfocadas en el aprovechamiento de materiales y reutilización de agua, porque proteger el entorno que hace posible al tequila también forma parte del futuro de la categoría.
Y quizá ahí es donde hoy ocurre una de las conversaciones más interesantes alrededor del tequila, mientras la categoría evoluciona desde la forma en la que se produce, también cambia la manera en la que se sirve y se consume. La mixología actual ya no busca únicamente combinaciones llamativas; existe mucho más interés por entender qué se está tomando y cómo fue elaborado. Ese cambio también ha abierto espacio para combinaciones que hace algunos años probablemente no imaginábamos.”
Un ejemplo es el Cristal Matcha, una receta que mezcla Tequila Herradura Cristal con matcha, crema de coco, miel y crema irlandesa. La combinación podría parecer arriesgada, pero funciona porque cada elemento encuentra balance. El matcha aporta notas vegetales y frescura; la crema de coco da textura y suavidad; la crema irlandesa agrega profundidad y un perfil dulce mucho más redondo. Y al centro de todo permanece el tequila, conectando los sabores y manteniendo estructura en la mezcla sin perder presencia.
Más que una combinación inesperada, recetas como esta reflejan la manera en la que hoy evoluciona el tequila, una categoría que mantiene su esencia mientras encuentra nuevas formas de conectar con consumidores interesados en experiencias con mayor identidad y propósito.
El tequila dejó de ser únicamente una bebida asociada a la tradición o a ciertos momentos de consumo; ocupa un lugar dentro de experiencias gastronómicas mucho más amplias, donde importa el origen del destilado como la creatividad en la que se presenta. Ahí es donde nuestras marcas encuentran espacio para seguir reinterpretando la categoría sin desconectarse de aquello que las hizo relevantes desde el inicio.
Al final, quizá eso es lo que hoy define a un gran tequila, no sólo su capacidad de mantenerse vigente, sino de evolucionar entendiendo todo lo que implica producirlo. Porque detrás de cada botella, de cada combinación inesperada o de cada experiencia alrededor de una copa, también está el compromiso de crecer sin perder equilibrio con el entorno y quizá ahí está la diferencia entre seguir una tendencia y construir propuestas capaces de permanecer con carácter, identidad, cuidado y sentido a lo largo del tiempo.
Te invitamos a compartir tu antojo con nosotros, tómale fotos a esos platillos que te hicieron caer en el pecado y muéstralos en nuestra cuenta de X @lagulamx, en TikTok o en instagram @lagulamexico.
