
Ciudad de México.- Ubicado en el tercer piso del Frontón México, Pelota Mestiza continúa explorando el mestizaje desde la cocina: ese encuentro de ingredientes, culturas y técnicas que ha dado forma a la gastronomía mexicana.
Como parte de sus Noches de Libertad Creativa, el pasado 7 de octubre las chefs Lula Martín del Campo y Josefina Santacruz presentaron “Ruta de las Especias”, una cena colaborativa que puso al centro los aromas y sabores que han viajado entre culturas durante siglos.
Lula Martín del Campo, chef de Pelota Mestiza, es una de las voces más reconocidas de la cocina mexicana contemporánea. Su trabajo parte de ingredientes esenciales como el maíz, el chile y el frijol, con una mirada que busca preservar y, al mismo tiempo, llevar la cocina mexicana hacia nuevos territorios.
Por su parte, Josefina Santacruz ha construido su trayectoria desde una mirada más viajera. Su cocina está profundamente influenciada por Asia y Medio Oriente, regiones que ha estudiado y recorrido, incorporando sus especias, técnicas y sabores a una propuesta personal.
Estas dos cocineras, con caminos distintos pero la misma curiosidad, unieron su talento en Pelota Mestiza para crear una experiencia gastronómica influenciada por sabores de México, España y la herencia árabe.

Especias orientales abrazan el sazón mexicano en el menú de Lula Martín del Campo y Josefina Santacruz
En la experiencia “Ruta de las Especias” los comensales disfrutaron de una cena especial a cuatro manos en la que ingredientes endémicos mexicanos se combinaron en perfecta armonía con especias y técnicas de Asia y Medio Oriente.
Para adentrarse en este fascinante diálogo de mestizaje gastronómico, el restaurante recibió a cada invitado con un Welcome Drink elaborado a base de cúrcuma, whisky y tamarindo.
Para abrir boca, el menú inició con un Pani Puri —icónico bocadillo de la cocina callejera de la India— intervenido con una fresca ensalada de nopales y frijoles. Le siguió un innovador guacamole de Medio Oriente, preparado con aguacate, chícharo, granada, chapulines y un toque de comino, servido con tostadas de maíz azul y papadam crujiente elaborado con harinas de arroz, lenteja y sémola de trigo.
El primer tiempo sorprendió con dos propuestas llenas de contraste: un ceviche mestizo bañado en leche de coco, jengibre, jícama, huauzontles y pepitas; y unos esquites ancestrales aderezados con una mayonesa enriquecida con harissa, la emblemática pasta picante del norte de África.
El segundo tiempo presentó un aromático curry de cerdo elaborado con chile de cachemira, acompañado de arroz Morelos, chilacayote, ensalada de quelites y chutney de hierbabuena. Este platillo se disfrutó con un tradicional “taquito de nada”, una crujiente flauta sin relleno perfecta para limpiar el plato.
El broche de oro llegó de la mano de un buñuelo crujiente presentado en canasta, acompañado de dulce de calabaza de Castilla cocido lentamente en piloncillo y canela, complementado con una suave crema batida.
Un puente culinario de creatividad y sinergia
Esta Noche de Libertad Creativa no solo fue una muestra de maestría técnica, sino un testimonio tangible de la complicidad y creatividad compartida entre las chefs anfitrionas, quienes, a través de una mirada libre y respetuosa por las tradiciones de distintas latitudes, lograron tejer un hilo conductor impecable entre la riqueza botánica de México, la herencia hispánica y los perfiles especiados de Oriente Medio y Asia.
“Ruta de las Especias” fue un encuentro culinario a cuatro manos que demostró cómo la colaboración entre cocineras puede transformar el mestizaje cultural en una propuesta gastronómica sublime y memorables recuerdos en la mesa.
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